Cuadros en blanco y negro

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Cuadros en blanco y negro: un clásico que nunca pasa de moda

Los cuadros en blanco y negro son y serán un elemento básico en la decoración de un hogar o espacio de trabajo. Sus sencillas tonalidades le hacen combinable con prácticamente cualquier color de pintura o mueble. Favorecen un mayor contraste y ofrecen una interesante amplitud de perspectivas capaz de enriquecer cualquier rincón.

Además, las tipologías y motivos que encontramos en los cuadros en blanco y negro son infinitos. Vamos a repasar a continuación diferentes opciones, con el objetivo de aportarte ideas de utilidad para decorar las paredes de tu casa u oficina.

Ciudades en blanco y negro

Una lámina en blanco y negro, cuyo motivo principal sea una ciudad, es capaz de transmitir sensaciones completamente diferentes que ese mismo motivo en color. Imaginemos, por ejemplo, un póster en blanco y negro de Nueva York. En teoría, estamos ante una de las ciudades más vivas del mundo. Cerca de nueve millones de habitantes para la ciudad que nunca duerme.

Sin embargo, al jugar con el color y aplicar filtros, conseguiremos transmitir paz, armonía y profundidad a una habitación. Si utilizáramos esta misma idea en color, convertiríamos una habitación en un espacio más vivo y dinámico. Ese contraste de sensaciones, con la simple predominancia del blanco y el negro, es lo que convierte a este tipo de cuadros en algo realmente útil a la hora de decorar.

Dentro de esta tipología podríamos incluir también los cuadros en blanco y negro de infraestructuras. Las más comunes son los puentes. Las infraestructuras más vanguardistas del planeta, recogidas en esas tonalidades, generan perspectivas muy apreciadas en el ámbito del interiorismo. Una lámina de este tipo es capaz de ampliar la sensación de espacio, especialmente en los planos que muestran grandes puentes, túneles o carreteras.

Más tipologías de cuadros en esta gama

Además de las ciudades, es común encontrar cuadros en blanco y negro de paisajes, de personajes relevantes en la Historia, de animales, de películas clásicas…Existen infinitas temáticas para diseñar láminas en blanco y negro. Cualquier fotografía, al pasarla a estas tonalidades, adquiere una visión diferente y transmite sensaciones distintas.

Los cuadros en estos contrastes son perfectos para salas en las que se busque relajación, como un despacho de psicología. También son ideales en cabinas de masajes, dentistas, etc., o en dormitorios. Si tenemos la intención de ubicarlos en un salón, es común utilizar motivos que jueguen con brillos proporcionados por puntos de luz dentro del diseño.

Otra de las opciones que más posibilidades tiene es la utilización de cuadros en blanco y negro abstractos. Son una de las tendencias más destacadas en el ámbito de la decoración. A pesar de que los pósters en blanco y negro, en general, nunca pasan de moda, los que tienen motivos abstractos son muy recurrentes cuando no puedes elegir esa ciudad o ese paisaje que te motive.

A veces, lo abstracto evoca más sensaciones y las impresiones son muy dispares entre los que lo observan. Ese punto de misterio y de atracción a lo desconocido hacen que los cuadros en blanco y negro abstractos sean los elegidos para decorar en multitud de viviendas y oficinas.

En definitiva, estamos ante una tendencia que no pasa de moda. Ya sea un hogar vanguardista o clásico.